Vivimos en una era de estímulos constantes… y los niños no quedan afuera.
La llamada “dopamina rápida” genera placer inmediato, pero también puede afectar la concentración, la tolerancia a la frustración y el interés por actividades más simples.
No se trata de prohibir, sino de equilibrar.
El juego libre, el movimiento y el vínculo siguen siendo fundamentales para un desarrollo saludable.
Acompañar también es elegir qué experiencias priorizamos.