Salto unido ante las inundaciones.
Cada inundación vuelve a golpear con mayor fuerza a quienes menos tienen. En pocas horas, muchas familias pueden perder muebles, ropa, alimentos y el esfuerzo acumulado durante años. Frente a esa realidad, Salto necesita permanecer unido.
La solidaridad de nuestra gente siempre aparece. Instituciones, empresas, organizaciones sociales y ciudadanos se movilizan para colaborar con quienes atraviesan la emergencia. Esa respuesta es imprescindible y demuestra que todavía existe una comunidad capaz de acompañar al que sufre.
Pero no alcanza con ayudar cuando el agua ya ingresó a los hogares. También debemos preguntarnos por qué continúan creciendo asentamientos y zonas sin servicios adecuados, muchas veces en terrenos inseguros o inundables.
El mejor resultado de cualquier gobierno no será únicamente asistir con rapidez, sino lograr que las familias puedan abandonar definitivamente esos lugares y acceder a viviendas dignas, seguras y con servicios básicos.
Eso exige planificación, coordinación entre la Intendencia, el Gobierno nacional y los organismos de vivienda, además de políticas que continúen más allá de los períodos electorales. La emergencia requiere respuestas inmediatas; la desigualdad necesita soluciones permanentes.
Uruguay ha demostrado que puede construir grandes respuestas colectivas. Debemos mantener esa esperanza, pero convertirla en acción. Ayudar hoy es una obligación. Evitar que las mismas familias vuelvan a perderlo todo debe ser el compromiso del mañana.
Salto unido puede enfrentar la emergencia, reconstruir después del agua y trabajar para que ningún ciudadano deba vivir con miedo ante la próxima crecida.
Dr. Gabriel Cartagena Sanguinetti. Abogado. Asp. Docente en Facultad de Derecho. Udelar
