El Jardín N.º 115 celebró sus 50 años con una emotiva fiesta llena de historia y comunidad
El Jardín de Infantes N.º 115 vivió una jornada inolvidable al celebrar su 50º aniversario, en un evento que reunió a vecinos, alumnos, exalumnos, familias y docentes que colmaron el patio de la institución en una verdadera fiesta de encuentro y memoria.
La celebración estuvo marcada por la emoción, los recuerdos y la alegría compartida. Entre aplausos, sonrisas y también algunas lágrimas, la comunidad educativa rindió homenaje a cinco décadas de historia dedicadas a la infancia.
Durante el acto hicieron uso de la palabra la directora Irma, la secretaria Miriam y, en representación de la comisión de fomento, Esther Galbarini, quienes destacaron el recorrido del jardín y el compromiso sostenido a lo largo de los años por educadores, familias y niños.
También acompañó la jornada el coordinador de Cultura, Pablo Bonet, junto a la Banda Municipal, que aportó un marco festivo al evento. Uno de los momentos más destacados fue la participación de los niños, quienes bailaron y celebraron con entusiasmo, reflejando el espíritu vivo de la institución.
La animación estuvo a cargo de Charles Blanche, quien, además de ser padre colaborador del jardín, logró conectar con el público y llenar de energía y alegría cada momento de la celebración.
Este aniversario no fue solo un evento puntual, sino el resultado de un proceso de trabajo que se extendió durante todo un año. Docentes y alumnos desarrollaron un proyecto de investigación sobre la historia del jardín, explorando cómo era en sus inicios y construyendo un puente entre generaciones. La fiesta fue, así, el cierre de un camino colectivo de aprendizaje y reconstrucción de identidad.
En su discurso, la directora destacó que el jardín “ha sido mucho más que un centro educativo: un espacio de primeras palabras, primeros amigos y primeros sueños”, subrayando el valor de cuidar la infancia como forma de construir el futuro.
La celebración de los 50 años del Jardín N.º 115 quedará en la memoria de todos los presentes como una jornada única, donde la comunidad se unió para honrar el pasado, celebrar el presente y proyectar con esperanza los años por venir.
Fuente Laguardia
