UTE destina más de 40 millones de dólares al año en tarifas y planes diferenciales que premian ciertos usos y situaciones, pero no tiene ni una sola tarifa pensada para los hogares y comercios del norte que viven bajo olas de calor cada vez más duras
Mientras se subsidia fuerte a algunos sectores, el norte paga la luz completa, con el aire acondicionado prendido día y noche, sin ningún reconocimiento a esa realidad climática
¿Justicia energética o castigo silencioso al interior profundo?