Contrabando de cigarros: quien controla en la frontera.
En Uruguay, casi el 45 % del tabaco que se consume es de contrabando. No es un dato menor ni un fenómeno marginal: es la mitad del mercado funcionando fuera de la ley. La marca Gift, líder en ventas, es también el símbolo más visible de ese circuito ilegal.
Desde hoy, una caja de cigarrillos legales cuesta alrededor de 230 pesos, tras un nuevo aumento del 5 %, mientras que en el mercado negro se consigue por 90 pesos. La brecha es tan grande que cualquier política sanitaria o fiscal queda neutralizada por la informalidad.
El problema no es el “vecino que cruza para el surtido de la semana”. Nadie introduce millones de cigarrillos al país con una bolsa en la mano. Aquí hay un fracaso evidente del control fronterizo, y la Aduana no puede seguir mirando para otro lado ni ampararse en explicaciones menores.
El contrabando de tabaco no solo afecta la recaudación: financia redes ilegales, deteriora la salud pública y debilita al Estado. Cuando el mercado ilegal se vuelve dominante, el mensaje es claro: la ley pierde frente a la desidia.
Si casi la mitad del tabaco es contrabando, el problema ya no es el precio. El problema es el control y el Ministro de Economía es responsable como la autoridades de contralor que no saben o no pueden ver ese humo.
Dr. Gabriel Cartagena Sanguinetti.
