π˜Ύπ™π˜Όπ™‰π˜Ώπ™Š π™‡π˜Ό π™Šπ™π™‚π˜Όπ™‰π™„π™•π˜Όπ˜Ύπ™„Γ“π™‰ π™‹π™π™€π™π™€π™‰π˜Ώπ™€ π™ˆπ˜Όπ™‰π˜Ώπ˜Όπ™ π™Žπ™Šπ˜½π™π™€ π™‡π˜Ό π™‹π™π™€π™‰π™Žπ˜Ό
πŸ‘‰ Hay decisiones que, aun presentadas como bienintencionadas, cruzan una lΓ­nea que una sociedad democrΓ‘tica no puede aceptar. La libertad de prensa es una de ellas
πŸ“ƒ Las recientes β€œpautas” impuestas a periodistas que cubren el Carnaval de Salto no son simples recomendaciones Γ©ticas: establecen condicionamientos previos sobre quΓ© mostrar, cΓ³mo opinar y quΓ© informar. Eso es censura, aunque no provenga del Estado
πŸ“– Nuestra ConstituciΓ³n es clara: no existe censura previa
πŸ‘‰ Existen responsabilidades posteriores, nunca controles anticipados
πŸ›οΈ Como diputado, me preocupa que se naturalicen prΓ‘cticas que limitan el trabajo periodΓ­stico mediante amenazas, restricciones o exigencias de β€œneutralidad”
⚠️ Cuando se restringe a la prensa, se afecta el derecho de toda la ciudadanía a estar informada
πŸ‘Ž AsΓ­ tambiΓ©n se erosiona la democracia, en silencio
πŸŽ‰ El Carnaval es patrimonio cultural y es de todos.
Y por eso mismo, no puede tener dueΓ±os del silencio.
Dr. Horacio de Brum
Representante Nacional

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